
Un ejecutivo del área de publicidad de Pollos San Fernando tiene una idea brillante y se va al Vaticano a ver al Papa. Pide audiencia... y se la conceden.
Cuando llega, el Papa le da la bendición y el ejecutivo entonces explica su idea:- Su Santidad, vengo a proponerle un negocio bárbaro.
San Fernando va a donar $500 millones a la Iglesia si usted hace que cambien una oración en el Padre Nuestro... donde dice: "Danos hoy el pan de cada día", queremos que diga: "Danos hoy el pollo de cada día".
El Papa responde:- ¡Imposible! El Padre Nuestro es la oración que Nuestro Señor nos enseñó, y no puede cambiarse-
Muy bien -dice el ejecutivo de San Fernando- estamos preparados para donar $5.000 millones a la Iglesia si usted hace cambiar la frase: "Danos hoy el pan de cada día" para que diga "Danos hoy el pollo de cada día".
Al Papa le tiembla el mentón... se seca el sudor de la frente y con voz temblorosa responde nuevamente:- Ya le he dicho que es imposible.
El Padre Nuestro es la oración al Señor, y no puede cambiarse.- Bueno -retruca muy seguro el hombre de San Fernando- esta es nuestra ultima oferta: vamos a donar $10.000 millones a la Iglesia si usted hace cambiar la frase: "Danos hoy el pan de cada día" para que diga "Danos hoy el pollo de cada día".
El Papa guarda el pañuelo, se pone de pie y a la vez que bendice nuevamente al ejecutivo de San Fernando le responde:
- Hecho.
Déjelo por mi cuenta.
Voy a reunir a los cardenales y presentarles el tema.
Al día siguiente el Papa reúne al colegio de cardenales y les explica que tiene buenas y malas noticias.
- La buena noticia -dice el Papa- es que la iglesia ha recibido una donación de $10.000 millones.
La mala -continua- es que vamos a perder la subvención de la asociación de panaderos.
Cuando llega, el Papa le da la bendición y el ejecutivo entonces explica su idea:- Su Santidad, vengo a proponerle un negocio bárbaro.
San Fernando va a donar $500 millones a la Iglesia si usted hace que cambien una oración en el Padre Nuestro... donde dice: "Danos hoy el pan de cada día", queremos que diga: "Danos hoy el pollo de cada día".
El Papa responde:- ¡Imposible! El Padre Nuestro es la oración que Nuestro Señor nos enseñó, y no puede cambiarse-
Muy bien -dice el ejecutivo de San Fernando- estamos preparados para donar $5.000 millones a la Iglesia si usted hace cambiar la frase: "Danos hoy el pan de cada día" para que diga "Danos hoy el pollo de cada día".
Al Papa le tiembla el mentón... se seca el sudor de la frente y con voz temblorosa responde nuevamente:- Ya le he dicho que es imposible.
El Padre Nuestro es la oración al Señor, y no puede cambiarse.- Bueno -retruca muy seguro el hombre de San Fernando- esta es nuestra ultima oferta: vamos a donar $10.000 millones a la Iglesia si usted hace cambiar la frase: "Danos hoy el pan de cada día" para que diga "Danos hoy el pollo de cada día".
El Papa guarda el pañuelo, se pone de pie y a la vez que bendice nuevamente al ejecutivo de San Fernando le responde:
- Hecho.
Déjelo por mi cuenta.
Voy a reunir a los cardenales y presentarles el tema.
Al día siguiente el Papa reúne al colegio de cardenales y les explica que tiene buenas y malas noticias.
- La buena noticia -dice el Papa- es que la iglesia ha recibido una donación de $10.000 millones.
La mala -continua- es que vamos a perder la subvención de la asociación de panaderos.

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