Una persona de esas que te topas en la vida, descubre en su interior, una de las virtudes que mas nos cuestas aceptar y poner en práctica, la aceptación. Realmente esta persona puede escribir veinte razones para dar gracias ya que son virtudes tan incomodas de poner en práctica.
Hay que tener la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquellas que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia…Los otros días cuando hicimos una breve reflexión sobre los valores, no solamente se trata de saber qué son los valores. La verdadera pregunta está en cómo vivirlos…Hoy vivimos en una sociedad que no es tolerante, por un montón de causalidades…Hoy convertir en un acto de amor todos y cada uno de los instantes de nuestra existencia: en el trabajo, en la familia, en la calle, con los amigos, nos resulta muy difícil…La razón principal es la falta de tolerancia, aceptación, perdón, entendimiento, etc…Necesitamos la virtud de la fortaleza para evitar el descamino, para dejar a un lado las baratijas de la tierra yno permitir que el corazón se apegue a ellas…Cada día la vida me enseña y me hace aprender que lo más importante en la vida no es lo que posees, sino con quien puedes compartirlo…Tener un autodominio de las cosas para formar un carácter capaz de dominar la comodidad y los impulsos propios de su forma de ser para hacer la vidamás amable a los demás…Es por eso que la lucha es diaria…El poder de cada día se manifiesta en nuestra flaqueza, y nos impulsa a luchar, a combatir contra nuestros defectos, aun sabiendo que no obtendremos jamás del todo la victoria durante el caminar terreno. La vida es un constante comenzar y recomenzar, un renovarse cada día. Somos, evidentemente, responsables de nuestros actos, pero también somos responsables del bien que dejamos de hacer…Y siempre hay que acordarse de algo muy importante, podemos cometer muchos errores en nuestras vidas, menos uno, aquel que nos destruye…La fuente de la verdadera felicidad está en el interior de cada ser humano, donde se hace paz, alegría, gozo, serenidad para quienes viven en amistad.
Mira Alberto resumiendo un poco todo esto, vale la pena vivir, porque cada minuto que pasa es una oportunidad de volver a empezar y poner en práctica esa virtud que esa persona descubrió en su interior, la aceptación…Y pongámosle esto a la reflexión de hoy: “No vendas tu felicidad...¡regálala!... Compartir lo que tienes…Amar sin exigencias…Perdonar sin cicatrices…Aceptar sin perfecciones”
Dios te bendiga y un abrazo de corazón.
Hay que tener la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquellas que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia…Los otros días cuando hicimos una breve reflexión sobre los valores, no solamente se trata de saber qué son los valores. La verdadera pregunta está en cómo vivirlos…Hoy vivimos en una sociedad que no es tolerante, por un montón de causalidades…Hoy convertir en un acto de amor todos y cada uno de los instantes de nuestra existencia: en el trabajo, en la familia, en la calle, con los amigos, nos resulta muy difícil…La razón principal es la falta de tolerancia, aceptación, perdón, entendimiento, etc…Necesitamos la virtud de la fortaleza para evitar el descamino, para dejar a un lado las baratijas de la tierra yno permitir que el corazón se apegue a ellas…Cada día la vida me enseña y me hace aprender que lo más importante en la vida no es lo que posees, sino con quien puedes compartirlo…Tener un autodominio de las cosas para formar un carácter capaz de dominar la comodidad y los impulsos propios de su forma de ser para hacer la vidamás amable a los demás…Es por eso que la lucha es diaria…El poder de cada día se manifiesta en nuestra flaqueza, y nos impulsa a luchar, a combatir contra nuestros defectos, aun sabiendo que no obtendremos jamás del todo la victoria durante el caminar terreno. La vida es un constante comenzar y recomenzar, un renovarse cada día. Somos, evidentemente, responsables de nuestros actos, pero también somos responsables del bien que dejamos de hacer…Y siempre hay que acordarse de algo muy importante, podemos cometer muchos errores en nuestras vidas, menos uno, aquel que nos destruye…La fuente de la verdadera felicidad está en el interior de cada ser humano, donde se hace paz, alegría, gozo, serenidad para quienes viven en amistad.
Mira Alberto resumiendo un poco todo esto, vale la pena vivir, porque cada minuto que pasa es una oportunidad de volver a empezar y poner en práctica esa virtud que esa persona descubrió en su interior, la aceptación…Y pongámosle esto a la reflexión de hoy: “No vendas tu felicidad...¡regálala!... Compartir lo que tienes…Amar sin exigencias…Perdonar sin cicatrices…Aceptar sin perfecciones”
Dios te bendiga y un abrazo de corazón.

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